Dentro de la ciudad, el metro y el tren de cercanías cubren casi todo lo que un visitante necesita. El coche gana sentido en cuanto quieres salir de Barcelona: Costa Brava, Priorat o los Pirineos catalanes están a un par de horas.
Si tu plan es solo visitar Barcelona (Sagrada Família, Park Güell, el Barrio Gótico, la playa de la Barceloneta), no necesitas coche: el metro, el bus y el tren de Rodalies cubren la ciudad y el área metropolitana con comodidad, y aparcar en el centro es caro y complicado por la zona de bajas emisiones (ZBE) que restringe la circulación de vehículos más antiguos.
El coche se vuelve muy rentable en cuanto planeas salir de la ciudad: las calas de la Costa Brava (Cadaqués, Calella de Palafrugell), las bodegas del Priorat, el Montseny o los pueblos de los Pirineos catalanes (Vall de Núria, La Cerdanya) están a entre una y tres horas y apenas tienen alternativa cómoda en transporte público.
Muchos viajeros recogen el coche el mismo día que dejan Barcelona hacia otro destino, evitando así pagar aparcamiento en la ciudad durante los días que no lo usan. Si tu ruta incluye la ciudad y luego una escapada, valora recoger el coche en una oficina cercana a tu alojamiento el día que salgas, en vez de en el aeropuerto al llegar.
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Comparar preciosLos coches de alquiler modernos suelen tener etiqueta ambiental válida, pero conviene confirmarlo con la empresa si tu vehículo va a circular por el centro entre semana en horario restringido.
Lo más práctico es un parking cubierto de pago por días cerca del alojamiento, en vez de buscar aparcamiento en calle, que es escaso y de zona regulada casi en toda la ciudad.
Entre 1h15 y 1h45 en coche según el punto exacto de la Costa Brava, frente a trayectos bastante más largos combinando tren y bus.