La franquicia es la cantidad máxima que tendrías que pagar de tu bolsillo en caso de daño o robo del vehículo, aunque el coste real de la reparación sea mayor. Por ejemplo, con una franquicia de 900 €, si el coche sufre un daño de 300 € pagas esos 300 €; si el daño es de 2.000 €, tu responsabilidad se limita a los 900 € de la franquicia.
La franquicia varía según la categoría de coche (suele ser más alta en coches pequeños y más baja en categorías premium) y según el nivel de seguro contratado.
La diferencia de precio entre ambos niveles suele ser pequeña comparada con el coste de un imprevisto: un golpe en una llanta o un cristal roto puede superar fácilmente el sobrecoste de varios días de cobertura ampliada.
Compara el precio con y sin cobertura ampliada antes de decidir.
Ver opciones de seguroContratar la cobertura ampliada a través del comparador (en el momento de reservar) suele ser más barato que contratarla directamente en el mostrador de la empresa de alquiler el día de la recogida, donde el mismo producto puede costar bastante más. Además, evita la presión de decidir con prisa frente al mostrador.
Al margen del seguro contratado, la empresa de alquiler bloqueará un depósito de garantía en tu tarjeta de crédito (no de débito, salvo excepciones) al recoger el coche. Este importe no es un cargo, es una retención que se libera automáticamente entre unos días y unas semanas después de devolver el coche sin incidencias, dependiendo del banco.
La franquicia limita cuánto pagarías tú en caso de daño; el seguro ampliado reduce esa franquicia, normalmente a cambio de un pequeño suplemento diario que suele merecer la pena. Revisa siempre qué franquicia y qué exclusiones tiene tu tarifa antes de comparar el precio final, no solo el precio de partida.
Compara tarifas con la franquicia y el seguro ya detallados.
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